Buscando un Avivamiento

Este es el primer artículo de una serie sobre la Bendición de Toronto.


 

A finales de 1994 me tocó asistir a una importante conferencia tecnológica en la ciudad de Baltimore (USA). Las sesiones se extendieron durante casi una semana y se suponía que el domingo por la mañana sería la clausura. Busqué en la guía telefónica una iglesia de La Viña que quedara cerca del centro de la ciudad y no encontré nada. Pero, en las páginas amarillas había un pequeño y poco atractivo aviso en un costado de la página, que era de una iglesia Viña que quedaba en los suburbios de la ciudad. Sin saber mucho de distancias y tiempos, tomé un taxi que me llevó por más de 45 minutos, y me costó unos cuantos dólares, hasta la escuela donde se reunía el pequeño grupo. Así que esta “plantación” se convirtió en la primera iglesia Viña que yo había visitado hasta ese entonces.

Acostumbrado a mi ruidosa y tropical congregación pentecostal, la melosa adoración de aquel día casi me pone a dormir. El mensaje me pareció un poco incomprensible pues hacía referencias a eventos, lugares y personas con los que no estaba familiarizado. Además, la dinámica de la reunión me recordó un poco mis días iniciales en la Comunidad de Vida Cristiana de Los Teques (Posteriormente La Viña de Los Teques), cuando nos congregábamos en el Teatro Apolo[1], pues nuestro pastor[2] hacía de todo, desde cantar, recoger ofrendas, predicar, orar, saludar a la salida y luego recoger los equipos. Al final del culto, me quedé esperando un rato para conversar con el pastor, pero, como no estaba habituado a la cultura de La Viña, no sabía que éste se iba a quedar por un largo rato orando por los enfermos y cualquiera que pasara adelante para ser ministrado. Sin embargo, la esposa se me acercó y conversó conmigo, me regaló una revista Equiping the Saints y un catálogo de Vineyard Music Group que me iban a servir de mucho en los meses siguientes.

Fue en esa conversación que escuché hablar por primera vez de un derramamiento del Espíritu que había comenzado en una iglesia de La Viña en la ciudad de Toronto en Canadá, a principios de ese año. La hermana me trató de explicar lo que estaba ocurriendo, de cómo había miles de personas que estaban peregrinando a aquella iglesia, me contó acerca de la variedad de manifestaciones espirituales y el despertar que estaban experimentando las iglesias de Canadá, Estados Unidos, Reino Unido y Australia. Tal vez ahora el mensaje del pastor me resultaba un poco más claro, y también el por qué se tardaba tanto orando por las personas, la mayoría de ellas motivadas a pedir la llenura del Espíritu Santo, quizás buscando un derramamiento similar al que se había producido en Toronto. A partir de ese momento me dispuse a averiguar qué era aquello de lo que me estaba hablando la esposa del pastor con tanta emoción. Quería ser testigo de un mover similar y experimentar la frescura de una renovación en mi fe, que en esos días se debatía entre la rutina y el cansancio.

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John Arnott ministra la Bendición del Padre a algunos peregrinos en Toronto

El 20 de Enero de 1994 los vientos de avivamiento comenzaron a azotar a una pequeña congregación perteneciente al movimiento de iglesias de La Viña, ubicada en la zona industrial cercana al aeropuerto internacional de Toronto en Canadá. Durante los servicios se producían manifestaciones físicas de la presencia del Espíritu Santo tales como la risa incontenible, temblores, saltos, ruidos y rugidos, caídas, danzas, sensación de borrachera, etc.[3] En realidad, no era algo nuevo dentro del movimiento, pues guardaba gran similitud con la irrupción del Espíritu aquel día de la madre de 1980 en la iglesia de Yorba Linda. Sin embargo, la intensidad y cantidad de manifestaciones parecía mayor, aparte de ello, el liderazgo de la iglesia decidió continuar los servicios de forma indefinida. Pocos esperaban que este mover durara mucho tiempo, pero continuó con dos reuniones diarias durante seis días a la semana, durante todo 1994 y siguieron así todo el año siguiente y un poco más allá.

El avivamiento desencadenado en Toronto, fue inicialmente denominado la “Bendición del Padre” por los líderes de la iglesia de La Viña de Toronto (TAV), luego fue bautizado como la “Bendición de Toronto” por la prensa secular inglesa, siendo el término adoptado rápidamente por la literatura cristiana y académica. Una característica bastante novedosa de este derramamiento espiritual fue su rápida divulgación y difusión a nivel mundial. Los rumores del avivamiento se esparcieron a una velocidad acelerada, primero, entre las iglesias de La Viña, y luego a través de diferentes redes en interconexiones. En este sentido es interesante la opinión de la socióloga Margaret Poloma:

La Asociación de Iglesias Viña (AVC) se convirtió inadvertidamente en una estructura de plausibilidad para la difusión de estos sucesos inusuales. La afiliación con la AVC fue algo valioso porque la TAV pudo tener en los comienzos del avivamiento, el apoyo y guía de muchas personas de su familia denominacional. Al compartir cierta responsabilidad con el movimiento, al proveer un modelo ministerial e ideología, y hasta palabras de precaución respecto a ciertas actividades, la afiliación con la AVC ayudó a proteger el carisma de la Bendición de Toronto[4].

Para finales de mayo de 1994, el avivamiento comenzó a ser experimentado también en una iglesia londinense anglicana, la Holy Trinity Brompton (HTB), famosa porque allí nació el conocido Curso Alpha, a través del testimonio de Eleanor Mumford, co-fundadora de La Viña del Reino Unido, y quien acababa de regresar de Toronto[5]. Según la descripción de lo que ocurrió durante aquel servicio matutino, se dice que primero hubo un tiempo de silencio. Después, lentamente, algunos miembros de la congregación comenzaron a llorar y otros a reír. Seguidamente, Eleanor junto con los miembros del equipo pastoral comenzaron a orar por las personas que habían pasado al frente para recibir ministración. El poder del Espíritu vino con poder y se comenzaron a producir manifestaciones espirituales nunca antes vistas por la iglesia[6]. El informe de Sandy Millar, vicario de la HTB, a los miembros de la iglesia fue bastante elocuente:

Hemos comenzado a ver un derramamiento sorprendente del Espíritu de Dios sobre nuestra iglesia. Parece ser una obra espontánea del Espíritu Santo y hay manifestaciones espirituales que nos recuerdan avivamientos y movimientos anteriores en la historia de la iglesia. Algunas de las manifestaciones incluyen: la risa prolongada, estados de inconsciencia total, un gozo gloriosos e inexpresable. En algunos se trata de un temblor y llanto prolongado, una sensación de contrición y de deseo de perdón, de pureza y de paz con Dios. Para otros parece una recepción silenciosa del Espíritu Santo que a veces los lleva a caerse, otras veces a permanecer de pie quietamente, otras veces arrodillarse o simplemente sentarse. Hay una gran variedad de manifestaciones del Espíritu que irrumpen durante nuestros servicios, pero también fuera de ellos, en nuestros hogares y oficinas. A veces son sencillos de explicar y manejar, pero en otros momentos son más difíciles de controlar[7].

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Artículo de la revista Time del lunes 15 de agosto de 1994. El artículo de Richard Ostling se centra en describir un servicio dominical en la iglesia Holy Trinity Brompton en Londres.

Durante el mes de junio de 1994, diversos periódicos londinenses comenzaron a reportar lo que estaba aconteciendo en la HTB. Comenzando el sábado 18 de junio y durante varios días, periódicos como Daily Telegraph, The Times, Sunday Telegraph, Daily Mail, The Independent, comenzaron a cubrir esa fuente y titular los reportajes, a veces en serio y a veces con sarcasmo, con títulos como “Congregación evangélica muestra señales del Espíritu”, “La iglesia preocupada con una ola de histeria”, “Los fieles caen por el poder del Espíritu”, “La congregación rueda por los pasillos”, y otros titulares similares[8]. Precisamente, uno de estos articulistas fue quien originalmente acuñó la frase Toronto Blessing, con la que de allí en adelante sería conocido este avivamiento[9].

Esta repentino interés de los medios seculares ingleses profundizó la curiosidad de los cristianos de todas las denominaciones por lo que acontecía en Toronto, incrementando drásticamente el número de visitantes y acelerando su esparcimiento, y la aparición de réplicas del mover en otras iglesias, en sitios muy disímiles. Los visitantes de todo Canadá, Estados Unidos y el resto del mundo, especialmente de habla inglesa, no se hicieron esperar y llegaban en cantidades que la congregación no podía manejar, por lo que pronto tuvieron que encontrar un lugar más grande para las reuniones. Así que, la estructura y los canales a través de los cuales la bendición de Toronto comenzaba a moverse, traspasaban las dimensiones de la asociación de iglesias Viña en Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido, y se expandía como un movimiento global, sobre nuevas e inesperadas conexiones, que otras irrupciones del Espíritu en años recientes en Argentina y África no poseyeron de inmediato[10].

La iglesia TAV se convirtió durante los primeros años de la BT en el lugar a donde miles de peregrinos querían dirigirse para buscar una unción fresca del Espíritu Santo, en forma similar a quienes en otras tradiciones religiosas visitan templos o santuarios a la caza de milagros y favores[11]. Estos peregrinos, una vez “bendecidos”, regresaban transportando con ellos la misma “bendición” recibida en la propia fuente espiritual para impartirla a sus hermanos en sus lugares de origen. Sin embargo, para poder llegar hasta Toronto se requería de una buena cantidad de recursos que permitiesen pagar transporte, hoteles y comidas, lo cual limitaba las posibilidades de peregrinaje solo a aquellos con mayor capacidad adquisitiva, mayormente provenientes de la clase media norteamericana, europea, australiana y en menor grado de Corea y Japón. Esto quizás es una explicación de por qué el efecto de la BT en América Latina no se menciona mucho durante estos primeros años del avivamiento. En períodos posteriores aparecen muchas de las mismas manifestaciones espirituales, bajo el influjo de otras corrientes teológicas, dentro de un esquema de ministración piramidal, centrado en el/la predicador/a, como es el caso del modelo apostólico, que se ha propagado por todo el continente aprovechando los medios electrónicos de comunicación, especialmente la televisión por cable.

Uno de los canales para la divulgación de la BT que apenas hacía su aparición, pero que rápidamente se comenzó a usar para el esparcimiento del avivamiento a todas partes del mundo, fue la Internet. En noviembre de 1993 hice una corta visita a la universidad de Stanford en Palo Alto (California). Uno de los colegas investigadores con quien nos entrevistamos nos llevó a una sala de computación y nos mostró un proyecto que recién acaba de ser sacado a la luz pública: el navegador de Internet, Mosaic, primero en su clase. En ese momento había tal vez solo unas 600 páginas web en todo el mundo. Para el final del año 1994 esa cifra se multiplicó por 20, y ya para las postrimerías de 1995 existían no menos de 120000 páginas web. Una de ellas, perteneciente a la Iglesia “La Viña” del Aeropuerto de Toronto (TAV), donde se describía el avivamiento, así como todas las actividades y recursos relacionados con éste, como conferencias, tanto en Toronto, en otros lugares de Norteamérica, así como en el resto del mundo. Junto con este novedoso canal, también se incrementó el uso masivo del correo electrónico y se multiplicaron las listas de distribución que enviaban de forma directa las noticias acerca del avivamiento y los efectos del esparcimiento del fuego de Toronto a millones de personas en todas partes del mundo.

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La iglesia en pleno servicio en el local inaugurado el 20 de enero de 1995. Desde 1994 la iglesia ha recibido alrededor de 5 millones de visitantes de todas partes del mundo.

Obviamente, el local de reuniones de 425 asientos se tornó inapropiado para julio de 1994. Las colas para entrar a los servicios comenzaban dos horas antes. Así que se hizo necesario encontrar un nuevo local, que fue finalmente adquirido el 20 de enero de 1995, un año después del inicio del avivamiento. Esto permitió aumentar drásticamente el auditorio y los servicios necesarios para atender el flujo constante de peregrinos de todas partes y de todas las denominaciones. Hacia el final de 1995, la TAV había recibido un total acumulado de más de 600.000 visitantes, de ellos aproximadamente 20000 líderes. Se decía que entre 1500 y 2000 visitantes de todas partes del mundo llegaban cada fin de semana a Toronto, suficientes como para que la revista Toronto Life señalara que el avivamiento en la TAV era la “principal atracción turística del año”[12]. Muchas personas, especialmente de países de habla inglesa, vieron a la renovación espiritual surgida de Toronto como un derramamiento fresco del Espíritu Santo, similar al surgimiento del pentecostalismo moderno en la calle Azusa en Los Angeles (USA) en 1906.

Comenzando tal vez en 1994, grupos de iglesias pequeñas de Los Teques y de Barquisimeto en Venezuela, fueron visitadas durante varios años por un grupo de pastores y evangelistas que venían mayormente de Pennsylvania y Nueva York, y que se autodenominaban Mission Team International (MTI). La visita del MTI en abril de 1995 a Los Teques fue bastante interesante ya que para esa ocasión, casi todos los miembros del equipo visitante acababan de ser afectados dentro del espíritu de la BT, habiendo peregrinado hasta esa ciudad y asistido a las reuniones de la TAV. Normalmente, el equipo MTI traía siempre un pastor portorriqueño que servía de traductor para las sesiones nocturnas y para algunas de la plenarias principales, yo solo colaboraba eventualmente. En esta oportunidad como el equipo era más grande vinieron dos, pero en más de una ocasión no pudieron traducir pues, estaban en el suelo, o bien, dominados por la risa.

fuegoSiguiendo la lógica del esparcimiento del avivamiento, los predicadores de MTI ministraron en base al deseo de que el “fuego” se siguiera esparciendo en Venezuela. Recuerdo que me tocó traducir simultáneamente el mensaje de uno de los pastores, y resultaba muy difícil hacerlo, pues éste luchaba conteniendo la risa que parecía desbordarlo. Las manifestaciones espirituales al estilo de la BT no se hicieron esperar en la congregación, aunque ellas aún parecían muy extravagantes para nuestras modestas iglesias. Personalmente había experimentado el caer al suelo (o “descansar en el Espíritu” como la llamaba Francis McNutt) durante una ministración de Sam Hinn en San Cristóbal en 1993. La risa y otras manifestaciones resultaban todavía muy novedosas para nosotros. De todas maneras, vimos mucha gente caer al suelo, reír hasta más no poder y recibir oración por liberación y sanidad.

Al cabo de esa experiencia, decidí junto con Nora que debíamos ir en algún momento a Toronto a echar un vistazo. Un par de meses después, un misionero de JUCUM[13], de visita en la base de Caracas, confirmaría este deseo animándome a que lo hiciera. Esa iba a ser la segunda visita a una iglesia Viña, esta vez en Canadá, y marcaría un punto de quiebre en lo que hasta este momento había sido mi experiencia espiritual.


 

[1] Un cine conocido en la ciudad porque proyectaba películas pornográficas. Recuerdo que íbamos temprano en la mañana y cubríamos los afiches de las películas que estaban en el lobby del teatro, para que nos se ofendieran los asistentes.

[2] Carlos Quintana, hoy en día pastor del ministerio hispano de la iglesia Orlando Baptist Church

[3] Este es un documental de 1996 sobre la Bendición de Toronto (BT) desde un punto de vista favorable. Creo que vale la pena verlo ya que recoge bastante bien el espíritu y el ambiente presentes allí en los comienzos del avivamiento. Comenzando en el minuto 42, el documental se refiere al hecho de que el avivamiento es “transferible” y cómo va afectando iglesias alrededor del mundo. https://www.youtube.com/watch?v=LrhGWoBnhfk

[4] Poloma, M. (2002). Toronto Blessing. En The New Dictionary of Pentecostal and Charismatic Movements, van der Maas, E., Burgess, S. (editores). Grand Rapids (Michigan): Zondervan.

[5] http://catchthefire.com/About/History Última visita 11 de enero de 2015

[6] Boulton, W. (1994). The impact of Toronto. Crowborough: Monarch. Pág. 21

[7] Riss, R. (1996) A history of the awakening 1992-1995. Última visita 11 de enero de 2015. http://www.revival-library.org/library/libraries.html

[8] Hilborn, D. (2001). A chronicle of the Toronto Blessing and other related events. En Toronto in perspective, Hilborn D. (editor). Carlisle: Paternoster Press. Tomado del archivo de la Evangelical Alliance. Última visita 12 de enero de 2015. http://bit.ly/1ssaCZR

[9] Gledhill, Ruth (1994). ‘Spread of Hysteria Fad Worries Church’, The Times, Sábado18 de Junio, Pág.12.

[10] Paul Freston en la Encyclopedia of Sociology señala que el avivamiento carismático de finales del siglo XX, aunque se relaciona con la iglesia de Toronto y otras en Estados Unidos como la de Pensacola (Florida), no es necesariamente un producto norteamericano. Otros despertares o derramamientos que se produjeron en años previos al de Toronto, como por ejemplo en Argentina, no tuvieron la capacidad de globalizarse extensivamente como el de Toronto, y por lo tanto son menos conocidos, pero no menos influyentes.

[11] Percy, M. (2010). The Toronto blessing. London (UK): The Latimer Trust. Versión descargable. Última visita 12 de enero de 2015. http://latimertrust.org/jdownloads/Publication%20Downloads/PDF%20books/ls53percy.pdf

[12] Dueck, L. (2009) The enduring revival. Christianity Today. Marzo 7. Última visita, 11/01/2015. http://www.christianitytoday.com/ct/2014/march-web-only/enduring-revival.html

[13] JUventud Con Una Misión (JUCUM). JUCUM Venezuela fue iniciada en 1987 en Caracas por Miguel Quintana y Jairo Salamanca provenientes de Colombia. La base de Mérida se fundó en 1991. Se trata de una organización misionera inter-denominacional pero, de orientación carismático-pentecostal fundada en 1960.

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Motivado por la misión de la comunidad cristiana en el mundo contemporáneo.
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One Response to Buscando un Avivamiento

  1. alfredo says:

    dos cosas basicas y fundamentales en la vida: Ser muy observador y la busqueda incesante de la verdad… eso nos llevarà a descubrir lo verdadero, lo falso y lo fabricado…

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