Tratando de “ordenar” un avivamiento

Después del buen tiempo que pasamos en Toronto, nuestra siguiente parada sería en Columbus (Ohio), íbamos a la iglesia Columbus Vineyard que todavía, 21 años después, es pastoreada por Rich Nathan. Nuevamente tuvimos que sortear las dificultades por tener las tarjetas de crédito desactivadas. Conseguimos un hotel relativamente cercano, pero a diferencia de Toronto, no había transporte hasta la iglesia. Como no conocíamos absolutamente a nadie, nos vimos obligados a caminar hasta la iglesia, todos los días de la conferencia, en total como unos cinco kilómetros. Por la noche la cosa se ponía más difícil, pero con el pasar de los días fuimos encontrando personas que, al vernos caminar, se ofrecían a llevarnos.

En un blog anterior ya hice referencia a esta conferencia, que se denominó Let the glory fall (Que la gloria descienda) pues fue allí donde conocimos a John Wimber por primera vez. Aparte de Rich Nathan, también estaban en esa conferencia David Ruis como director de adoración, junto con Ron Allen (quien ese ese tiempo se desempeñaba como supervisor regional de La Viña en el centro-oeste de los Estados Unidos), Happy Leman y su esposa (pastores de La Viña de Urbana), como conferencistas. Ruis, Allen y Leman habían estado muy envueltos en el desarrollo del avivamiento de Toronto en diversas facetas. La adoración fue de una calidad profesional envidiable, entre otras cosas, porque se estaba grabando en vivo para luego producir un CD. La verdad es que nunca habíamos escuchado algo así, no solo por lo cuidado de la música, sino también por la entrega de los músicos y la respuesta de los que allí estábamos participando de aquello. Las predicaciones y la ministración fluían con menos agitación que en nuestra reciente visita a Toronto, lo cual nos daba más oportunidad para meditar y pensar en lo que queríamos hacer en el futuro. Me llamó la atención que, en la última sesión de la conferencia, John Wimber hizo una solicitud específica de una ofrenda para comenzar a desarrollar el área misionera de La Viña, cosa que hasta ese momento estaba muy limitada o inexistente en el movimiento, según supe muchos años después. No recuerdo ninguna otra oportunidad, en alguna iglesia de La Viña, donde haya visto peticiones de ofrendas de este estilo. En La Viña, el dar o donar generalmente se deja a criterio de la persona, sin llamados especiales o solicitudes específicas.

Para nosotros que parecíamos unos alienígenas en el mundo de La Viña, aparte de que también éramos los únicos latinoamericanos en aquella reunión de más de 1000 personas, nos resultaba muy difícil percibir que ya existían una serie de tensiones internas entre la Asociación de Iglesias Viña (AVC) y la iglesia de Toronto (TAV). O más bien, según la apreciación de varios analistas, entre John Wimber y John Arnott. En la entrada al blog a la que hice referencia anteriormente, donde reseño lo que percibí cuando conocimos a Wimber personalmente por primera vez, describía que su estado físico no era el mejor, pues estaba recuperándose de un accidente cerebrovascular y otra serie de males. Aparte de ello, uno de sus hijos estaba grave con cáncer en el cerebro, cosas que afectaban notablemente la posibilidad de involucrarse en persona en el avivamiento de Toronto. Así que la disputa estaba ocurriendo vía llamadas telefónicas, faxes, correos electrónicos, conversaciones indirectas, algunas reuniones, una serie de artículos escritos por Wimber en la revista Vineyard Reflections y sobre todo alimentada por las opiniones que circulaban en la prensa cristiana y secular.

Bill Jackson menciona insistentemente los escritos de Wimber en Vineyard Reflections durante 1994 y 1995, como su esfuerzo pastoral en relación al avivamiento de Toronto, aunque haya sido a control remoto. Afortunadamente, tenía acceso a estas referencias pues pertenecen al material del Instituto Bíblico Viña (Vineyard Bible Institute) dentro de una materia llamada Pastoral Letters II[1], así que me dispuse a hacer una pequeña revisión de las opiniones y recomendaciones de Wimber sobre diversos aspectos del proceso que se estaba viviendo. Ofrezco a continuación algunas citas de esas reflexiones pastorales, que me parecen tienen un valor extraordinario para la discusión crítica:

En cuanto a su visión del avivamiento:

  1. “El verdadero avivamiento está caracterizado por un masivo arrepentimiento de personas, tanto dentro de la iglesia como entre no-creyentes. Aunque en varias Iglesias de La Viña se han convertido más de cuatro mil personas hasta la fecha[2], no hemos visto aún esa dinámica de miles y miles llegando rápidamente a Cristo”.[3]
  2. “He motivado a los … que han sido tocados por el Espíritu, y que están siendo usados para compartirlo con otros, que se refieran a esta presente visitación del Espíritu en nuestras Iglesias, en términos de ‘refrescamiento’ o ‘renovación’ en lugar de avivamiento”.[4]

En cuanto a su visión de las manifestaciones espirituales:

  1. “Ni la Biblia ni yo podemos afirmar que ciertos fenómenos como caer, temblar, llorar, reír o hacer ruidos de animales son experiencias de Dios. Pero si es posible que se pueda tener una experiencia con Dios que produzca esa clase de respuestas. Por lo tanto, cuando oro por alguien no le digo “tiembla”, “cae” o “ruge”. Nunca he orado para que alguien haga algo distinto a acercarse a Dios, ser tocado por Dios, ser lleno del Espíritu Santo, ser bendecido, aumentar su fe, cosas que si están claramente definidas en las Escrituras”.[5]diana-candle
  2. “No tratemos de igualar las manifestaciones del Espíritu con la santificación. Esas experiencias pueden acompañar, acentuar o proveer una marca en nuestro peregrinaje hacia la santificación, pero no necesariamente son agentes de ella”.[6]
  3. (Centrar) “los fenómenos espirituales principalmente en el caer desmayado por el Espíritu[7], y lo que ocurre después de esto, creo que al final va a terminar siendo más negativo que positivo.. (por un lado) quienes ministran se ven como poderosos y los que (ayudan)… como simples acompañantes… Armonizar con la práctica histórica de La Viña (implica) motivar a todos a … ministrar en el poder del Espíritu Santo. En otras palabras, no debe haber superestrellas”.[8]
  4. “No aconsejo tratar de encontrar en la Biblia explicaciones acerca de las experiencias más exóticas y extra-bíblicas de algunos. No encontrarás ningún pasaje bíblico que diga ‘brinca hasta que llegues al cielo’. Pero hay personas que saltan de vez en cuando. Hemos visto expresiones como rugir, gritar, llorar, gemir, reír … es decir, un incremento en las respuestas emocionales … Aunque, en algunas oportunidades, ciertos personajes bíblicos respondieron a Dios con sus emociones, no veo un lugar donde las Escrituras apoyen o recomienden esa clase de comportamiento…”.[9]
  5. “Creemos en el ministerio sobrenatural, en los dones del Espíritu Santo, en las expresiones proféticas, las lenguas y sus interpretaciones, los milagros y los dones de sanidad. Pero, no olvidemos que todos estos dones sobrenaturales son administrados a través de canales y agentes muy naturales, y no debe extrañarnos que el ministerio pueda tomar cursos inusuales. El ministerio sobrenatural debe estar controlado, guiado y anclado. Debe tener alguna norma, estándar o referencia que asegure que es espiritualmente sobrenatural y no inspiracional, imaginativo y emocional”.[10]

En cuanto a su visión a la misión de la iglesia:

  1. “Esta es una época en la que se le está haciendo mucha propaganda y  poniendo demasiada atención a las manifestaciones extra-bíblicas del Espíritu. Con esto me refiero a aquellas manifestaciones que no se mencionan en la Biblia… ¡Seamos cuidadosos! Nuestro mensaje no es el Espíritu Santo y sus dones. Es Cristo y su resurrección. El ministerio del Espíritu… es magnificar a Jesucristo… Es importante enfatizar que el ministerio del Espíritu es exaltar a Cristo porque en nuestro tipo de ministerio, la gente con facilidad pone sus ojos en el ministro ungido y sus dones. Donde hay manifestaciones del poder de Dios, la gente fijará su mirada en aquel que Dios está usando. Por lo tanto, una responsabilidad sagrada para ese ministro es lograr que las personas lo dejen de ver a él y tornen sus ojos a Cristo…”.[11]
  2. “Mantengamos Cristo-céntrico el mensaje. Mantengamos el número de reuniones al mínimo. Hagamos espacio para la obra del Espíritu. Pero, no desgastemos la labor de la iglesia…”.[12]
  3. “Nuestra identidad histórica provee la medida moral, espiritual e intelectual más adecuada para evaluar los actuales eventos renovadores dentro de La Viña… (es decir, preguntarnos) si la actividad renovadora contribuye u obstaculiza nuestra capacidad para lograr nuestra meta de evangelizar por medio de la plantación de nuevas Iglesias. … Una iglesia “avivada” debe producir nuevas conversiones, lo cual es, a la vez, un cartabón y un destino… Si la renovación … produce un cambio de trayectoria… en obediencia a Dios, yo debo traer corrección para que (La Viña) no pierda su rumbo”.[13]
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Durante aquel período de 1994 a finales de 1995, Wimber estaba atravesando una difícil etapa con respecto a su salud. Ese mismo año había sufrido un accidente cerebrovascular. Además estaban las secuelas de un cáncer en la boca, y de un infarto. Aparte de ello su hijo estaba enfermo con cáncer. Se le veía cansado y con poca paciencia para lidiar con los eventos de Toronto.

Básicamente, encontramos en este extracto de los artículos de Wimber una serie de preocupaciones que él, como fundador del movimiento, y la directiva de la Asociación de Iglesias (AVC), como responsables de cumplir con la misión y visión de La Viña, venían considerando y ponderando progresivamente, a medida que el avivamiento avanzaba. Primero, hay recomendaciones en cuanto al lenguaje con que se debe designar el mover del Espíritu que está ocurriendo en Toronto y que rápidamente se ha esparcido a Inglaterra y otras naciones. Wimber afirma que no es un avivamiento sino una etapa tempranera del mismo. Según él, faltan todavía las conversiones masivas que lleguen a impactar la sociedad de cada país donde el mover está llegando.

Se refiere también al énfasis en las manifestaciones somáticas, las cuales no descarta, pero prefiere contrastar con su efecto permanente en la vida de las personas. Observa que las iglesias al deslumbrarse con este tipo de mover, comienzan a priorizarlo por encima de otros aspectos muy importantes y esenciales de la vida congregacional, especialmente, su carácter misional. Como siempre, muestra su temor a la posibilidad de que se produzca una casta sacerdotal de ungidos que se vean superiores al cristiano común. Wimber quiere que el movimiento renovador minimice las diferencias entre las personas y no al contrario.

Es enfático en su posición de no tratar de explicar bíblicamente las manifestaciones espirituales que no aparecen en la Biblia. Incluso, recomienda sumo cuidado en el uso de la alegoría como método interpretativo y expositivo, pues puede no ser objetiva y traer enseñanzas erróneas. Recuerda que esas manifestaciones están ocurriendo en simples mortales que pueden interpretarlas, y usarlas, de maneras incorrectas o exageradas, y por ello aconseja prudencia. Finalmente, sugiere que todo sea medido de acuerdo a la misión que ha sido dada a la Viña de ser, primero y principal, un movimiento plantador de iglesias.

“(En) una organización enfocada en el centro hay pocos bordes y barreras que cruzar… como los bordes no son rígidos sino flexibles, y debido a que la asociación se basa en un conjunto de valores, creencias y prácticas que están en el centro, la única manera de determinar quién “pertenece” y quién no, es de acuerdo a la dirección en que (los miembros) se están moviendo. (Si se están alejando del centro o no) … en el caso de la TAV, había una convicción creciente que (la iglesia) no estaban dirigiéndose hacia los valores centrales de La Viña. Por lo tanto, se alejaban del centro…” (Wimber, J. [1996]. “Staying focused, The Vineyard as a centered set”. Vineyard Reflections. Vol. 3, No. 3, Julio 1995 a febrero de 1996)

Ciertamente se trata de una postura muy mesurada, en la cual Wimber extrema las precauciones para evitar el desorden que parecía observar en el desconcertante despertar espiritual de Toronto. Pareciera que las aventuras iniciales del movimiento que despuntaron aquel día de la madre de 1980, son cosa del pasado, reminiscencias de una juventud sin restricciones. Han pasado ya 15 años y el movimiento se ha expandido y obtenido un reconocimiento nacional e internacional que nadie esperaba. Aquella iglesia que jocosamente Wimber decía que “daba miedo entrar”, se ha vuelto con el paso del tiempo un lugar amigable y cómodo, en cierta forma. A través de las consideraciones de sus cartas pastorales, se nota cómo Wimber intenta proteger el modelo ministerial que ha caracterizado a La Viña y que se ha convertido en su marca de fábrica[14]. Cualquier expresión diferente, como es el caso de lo que sucede en Toronto, quedará irremediablemente bajo el escrutinio de quienes defienden este modelo a carta cabal, en especial, porque los aleja del fundador del movimiento. Indudablemente que se trata de un punto de inflexión en la historia del movimiento. Lo extraño del caso es que se conozca tan poco y se hable menos de este momento histórico.

[1] Wimber, J. (2004). Pastoral Letters II. Vineyard Bible Institute: Official Curriculum. Cape Town, South Africa.

[2] No indica en qué lapso. Parece poco probable que haya sido desde enero de 1994. Tal vez su marco de referencia es más amplio.

[3] Wimber, J. (1994a). What many people in our churches are experiencing is NOT revival. But it is the only thing that becomes revival. Vineyard Reflections. Vol 2:3, Mayo/Junio.

[4] Wimber, J. (1994a). Ibid.

[5] Wimber, J. (1994b). Refreshing, Renewal and Revival. Vineyard Reflections. Vol 2:4, Julio/Agosto.

[6] Wimber, J. (1994b). Ibid.

[7] “Slay in the Spirit”, “rest in the Spirit”

[8] Wimber, J. (1994b). Ibid.

[9] Wimber, J. (1994b). Ibid.

[10] Wimber, J. (1994c). Learning from our elders. Vineyard Reflections. Vol 2:6, Winter 94/95.

[11] Wimber, J. (1994c). Ibid.

[12] Wimber, J. (1994b). Ibid.

[13] Wimber, J. (1994d). An unchanging destination. Vineyard Reflections. Vol 2:5, September/October.

[14] Algo que incluso se llegó a registrar como marca a nivel internacional, siguiendo los patrones industriales y comerciales.

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One Response to Tratando de “ordenar” un avivamiento

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