Muchas corrientes que se funden en una

Recorrer los 120 kilómetros que separaban a Brasilia del Hotel Fazenda das Cabanhas dos Pirineus nos tomó casi hora y media. Ya había estado allí en el año 2004 cuando hice una visita a Brasil iniciándome en mis labores como Coordinador para América Latina de la Oficina de Misiones de la AVCUSA. En realidad yo había estado presente en dos fechas claves para la conformación del movimiento de La Viña en Brasil, en 1999 en Campinhas, y luego en el 2001 en Curitiba. Aquella segunda visita a Brasilia ocurría en el año 2006 y hasta cierto punto me tenía bastante nervioso pues tenía que colaborar para que los líderes allí reunidos tomasen decisiones cruciales, con implicaciones a largo plazo bastante impredecibles. Una novedad era que en aquella ocasión trascendental para el movimiento, solo estaban presentes pastores brasileños, o que laboraban permanentemente en Brasil. Mi rol como latinoamericano era servir simplemente como facilitador, o mejor quizás, como testigo de lo que allí estaba ocurriendo.

La historia de La Viña, o de la Igreja Vineyard o Vinha[1] como se le conoce en Brasil, no tendría más de diez años en aquellos días del 2006. En realidad, no fue sino hasta 1998 cuando Bob Fulton y Mark Fields comenzaron a visitar Brasil para evaluar los desafíos misionales que enfrentaría el movimiento en su intento de comenzar a plantar iglesias en este vasto país. Al igual que en otras partes de América Latina había un interés por las enseñanzas de Wimber, y lo que representaba esa novedosa corriente de pensamiento cristiano que había dado lugar a un nuevo paradigma eclesiástico[2]. Sin embargo, aunque la penetración del protestantismo evangélico era amplia en todos los sectores de la sociedad brasileña, sus características también eran muy complejas, lo que hacía la idea de plantar iglesias bajo una nueva denominación como La Viña un tanto difícil. El naciente movimiento tendría que buscar diferenciarse de lo que existía en la cornucopia de grupos, iglesias, movimientos y denominaciones protestantes brasileños. Aquella reunión en el Hotel Fazenda das Cabanhas dos Pirineus era bastante representativa de esta complejidad con que se habían topado los grupos norteamericanos de la AVCUSA en sus misiones de corta duración en numerosas ciudades de Brasil en el lapso de los últimos ocho a diez años.

Sorprendentemente, en aquella reunión había una muestra, pequeña pero significativa, de la historia de la iglesia evangélica brasileña. De alguna manera, el Espíritu Santo debía moverse para producir un acuerdo entre líderes que se encontraban ahora dentro de un movimiento con una teología y prácticas bastante novedosas, pero que procedían de experiencias y saberes disímiles dentro de la variedad de organizaciones evangélicas que, cien años de historia y una rápida expansión, habían producido en el espacio religioso brasileño.

Moacir Silva Junior era el anfitrión de la reunión pues pastoreaba la iglesia Comunidade Cristã Vinha Brasilia, que había comenzado a plantar junto con su esposa desde hacía algunos años. Tuve oportunidad de conocerlo por primera vez en el 2001 a raíz de la reunión y conferencia Intervinha[3] de Curitiba, que vendría a marcar el lanzamiento oficial del movimiento en Brasil. Descubrí que era médico anestesiólogo de profesión, se trataba de una persona muy afable que estaba en un proceso de refrescamiento espiritual. Moacir había sido, previo a su incorporación dentro del movimiento Viña, uno de los líderes de la Comunidade Sara Nossa Terra (Sana Nuestra Tierra) en la ciudad de Brasilia, sede principal de este grupo bastante representativo de lo que se ha denominado el neopentecostalismo de origen netamente brasileño[4].

Tal vez este haya sido también el caso de Luciano “Manga” Kuhn,  pastor y músico brasileiro, ex-vocalista de la banda de rock cristiano Oficina G3, otro de los primeros líderes de la Viña en Brasil, quien también se encontraba allí en la Fazenda dos Pirineos, y que comenzó a plantar la iglesia Vineyard Rio en 2003. Antes de iniciar su vinculación con La Viña, Manga se desligó completamente de su antigua denominación neopentecostal, Igreja Apostólica Renascer em Cristo, donde fue pastor de esa denominación primero en São Paulo y luego en Río de Janeiro en las iglesias de Copacabana y de la Barra de Tijuca, y llegó al rango de obispo. Manga me confesaba recientemente:

Ya pasaron doce años y vamos por la plantación de la tercera iglesia en Río de Janeiro. Sigo apasionado por los grupos pequeños, la plantación de iglesias y la teología transformadora del reino de Dios. Creo en la fuerza relacional como una marca bellísima que intento imprimir a las personas que encuentro en el camino. No creo en un peregrinar sin la fuerza del relacionamiento, del cual brota la amistad, la solidaridad, la oración, las lágrimas, la risa y la pasión.

El interés de Manga por la Viña comienza en 1996 cuando fue invitado a una movilización evangelística que JUCUM-Brasil llevaría a cabo durante los Juegos Olímpicos de Atlanta y que se haría en conjunto con la iglesia Atlanta Vineyard. Lamentablemente, los líderes de su denominación le negaron el permiso para asistir a ese evento. Sin embargo, para octubre de 1998 Manga se desliga de la Igreja Apostólica Renascer em Cristo y comienza por visitar iglesias Viña en Cincinnati y Atlanta, vinculándose por un corto tiempo con la iglesia Anaheim Vineyard. En 1999 conoce a Bob Fulton en Brasil y a partir de allí empieza un largo proceso que lo lleva finalmente a incorporarse formalmente al movimiento en el 2004.

Milton Lucas representaba a la iglesia Vineyard de Piratininga (estado de São Paulo) una congregación que había sido plantada por la iglesia Vineyard Baurú, que estaba en una ciudad cercana, y que era pastoreada en aquella época por el suegro de Milton, el Dr. Nilton Baro. A la vez, Milton era el director de Vineyard Music Brasil desde su fundación, así que conocía muy bien al movimiento desde 1996 cuando estuvo en Atlanta con el equipo de JUCUM que había estado evangelizando durante los Juegos Olímpicos de aquel año, y que como mencioné anteriormente, había sido hospedado por la Atlanta Vineyard, pastoreada por Johnny Crist[5].

Piratininga y Baurú fueron las primeras iglesias brasileñas reconocidas oficialmente por la Vineyard USA como parte del movimiento en 1998. Eran comunidades que en aquellos tiempos comenzaron a experimentar las manifestaciones del Espíritu Santo, cosa que chocaba drásticamente con los parámetros “cesacionistas” de la convención bautista a la que pertenecían, por lo que se les había “invitado” a salir de la denominación. Habiendo permanecido varios años como iglesias independientes, tenían el problema de que no encajaban completamente ni entre los pentecostales, ni entre los grupos más conservadores. Obviamente, la postura intermedia que había promovido la Viña tanto en USA como en Europa, resultaba muy atractiva para innumerables iglesias evangélicas brasileñas más tradicionales, que habían experimentado una renovación de clara influencia pentecostal/carismática.

milton and nilton en atlanta

Nilton Baro y Milton Lucas junto con el pastor Johny Christ en una visita a Atlanta Vineyard

Quizás por estas razones Milton y Nilton se identificaron rápidamente con los valores, prioridades y prácticas del movimiento. Así que siguieron adelante y profundizaron su relación con la Atlanta Vineyard durante un período de más de dos años. Por aquellos tiempos, la AVCUSA manejaba los procesos de adopción equiparándolos con un noviazgo que eventualmente culminaba en una boda. Para ello se establecían encuentros o citas[6] específicas, las cuales usualmente consistían en misiones de corta duración de equipos conformados con miembros de una iglesia local norteamericana, los cuales eran complementados con visitas de líderes de la iglesia nacional, principalmente asistiendo a conferencias en los Estados Unidos. El objetivo era exponer a la iglesia aspirante a ser adoptada, a la teología, eclesiología y cultura de la Viña. Una vez cumplido ese proceso ambas congregaciones, Piratininga y Baurú, fueron adoptadas dentro de la Viña en 1998, en tiempos en los que Todd Hunter se desempeñaba como director nacional de la AVCUSA.

Con una experiencia más o menos similar a la de Milton se encontraba allí Celso Tavares quien lideraba la iglesia Vineyard Belo Horizonte. La formación de Celso había sido dentro de la iglesia Presbiteriana de Brasil, con estudios de postgrado en espiritualidad y con un tiempo de ministerio en Escocia. Quizás del grupo de líderes y lideresas que estaban en la reunión, era uno de los que tenía menos tiempo en la Viña, presumo que se había unido al movimiento alrededor del 2002 o del 2003. Sin embargo, debido a su experiencia ministerial, dentro de una denominación histórica en Brasil como la presbiteriana, su formación teológica avanzada, y su dominio del inglés y del castellano, poseía bastante capacidad para servir de coordinador interno y a la vez de interlocutor con el resto del movimiento a nivel global. Por aquellos tiempos Celso estaba a cargo de coordinar la región centro-sur del país que contempla zonas metropolitanas muy grandes, no solo de Brasil sino del resto de América Latina, como São Paulo, Río de Janeiro, Belo Horizonte, Curitiba, Brasilia, Campinhas y otras, donde ya se habían comenzado plantaciones, o realizado adopciones de iglesias dentro del movimiento Vineyard/Vinha Brasil.

Contrastando con todos los líderes mencionados, en la mesa se encontraban Elba Dolan y Angelita Da Silva Campos que venían de la región norte amazónica, más específicamente de la ciudad de Altamira, Edo. de Pará, donde formaban parte de la Misión Xingú, un movimiento misionero que en aquellos momentos decía tener alrededor de 20 iglesias y cerca de 25 plantaciones en una extensa región en las riberas del río Xingú, uno de los grandes tributarios del Amazonas. Elba era la más joven de todo el grupo que estaba reunido en aquella finca turística. Una cosa sorprendente era que como mujer joven había llegado a ser reconocida como lideresa, pues esto constituía una novedad, no solo para La Viña en América Latina sino para la AVCUSA. No llegaba a los 30 años y ya tenía tres años dentro del equipo coordinador de la Viña en Brasil, trabajando en conjunto con el pastor Clenildo Campos esposo de Angelita, responsabilidad que había adquirido desde que la Misión Xingú se había incorporado al movimiento en el año 2004. Era graduada en teología del Instituto “Cristo para as Nações[7] de Brasil y se desempeñaba como pastora principal de la Igreja da Vinha do Mirante en la ciudad de Altamira y también como directora del centro de “Desenvolvimento Regional” para el entrenamiento de pastores, líderes, y plantadores de iglesias.

Por su parte, Angelita y su esposo Clenildo habían comenzado desde jóvenes su caminar con el Señor dentro de la Missão Projeto AmaZônia (PAZ) que había sido iniciada por Lucas Huber en el puerto fluvial de Santarém en plena amazonia brasileña. La visión de Huber era la de crear una flota de barcos que permitiesen el transporte de misioneros y plantadores de iglesias a lo largo de los ríos que forman parte de la cuenca amazónica. Por esta razón Clenildo y Angelita fueron asignados a una nueva base misionera para trabajar a lo largo del río Xingú. Sin embargo, en 1994 el pastor Huber sufrió un accidente mortal en el hidroavión que pilotaba y PAZ pasó por un proceso de reestructuración y cambio de liderazgo. Fue allí cuando se produjeron los primeros contactos con la AVCUSA y de ese modo se gestó una alianza con la base misionera del Xingú.

Para 1997 ya se había fundado la Igreja Vinha de Altamira y de allí surgió segunda base en Porto de Moz y una tercera en Souzel. Siguiendo en gran medida con la visión de Huber de valerse de barcos y botes de diferente calado y un pequeño hidroavión, los misioneros canadienses, y norteamericanos de la Misión Xingú, junto con brasileños como Elba, Clenildo y Angelita, continuaron con la plantación de numerosas comunidades cristianas, pastoreadas por líderes locales entrenados en el centro de desarrollo que dirigía Elba.

Un ausente notable en esa reunión era Bebeto Araújo[8] quien se desempeñaba como pastor principal de la Igreja Vinha de Itaperuçú, a la vez que dirigía la Missão Monte Horebe en el mismo municipio del estado de Paraná a 30 km de la capital estadal, Curitiba. Bebeto también formaba parte de la coordinación de La Viña en Brasil desde el año 2004. Itaperuçú era considerada una ciudad dormitorio aledaña a la capital paranaense, cuya principal fuente de empleo eran las plantas cementeras allí existentes. Por ello, el énfasis, tanto de la iglesia Vinha como de la misión Monte Horebe era el desarrollo comunitario y la transformación social, lo cual implicaba una vinculación más directa, no solo con las realidades socioeconómicas y las injusticias, sino con el activismo político.

Bebeto representaba al concepto teológico de la misión integral, otra tendencia más dentro del ya complejo panorama de visiones, eclesiologías, teologías y experiencias que formaban parte del crisol formativo de la Viña brasileña. Temas como la dignidad humana, la ecología, la lucha contra la opresión y la defensa de los derechos humanos se constituían en ejes centrales del discurso de las iglesias seguidoras de este concepto teológico. Dichos temas podían enmarcarse muy bien dentro de la teología del reino y el deseo de servir a los pobres que la Viña propugnaba y combinarse con las experiencias carismáticas, las manifestaciones espirituales y el ejercicio de los dones sin menoscabo de la misionalidad integral de la iglesia. De hecho, para Wimber había una conexión directa entre justicia y avivamiento, para él la justicia social tenía que fluir del corazón de un Dios que rechaza la desigualdad y la exclusión. De modo que, la teología de la misión integral acercaba a la Viña, como movimiento en plena formación, a las realidades concretas de nuestra América Latina.

Archivo 6-10-15 6 38 56 p.m.

Oración por el primer equipo coordinador de La Viña Brasil en 2004: Elba Dolan, Bebeto Araújo, Celso Tavares y Milton Lucas. Oran por ellos: Roger Williams, Steve Nicholson, Mark Fields y Fernando Mora.

 

El desafío de aquella reunión, en tan hermoso y pacífico lugar, no era simplemente pasar tiempo juntos, charlar, comer, ni siquiera recibir enseñanza o ministrarse mutuamente, o adorar a Dios, aunque esto último es inevitable en la Viña. Era obvio que tal diversidad de trasfondos, tendencias y filosofías de ministerio entre el liderazgo era un caldo de cultivo para la generación tensiones y conflictos. Aparte de ello, existía también el problema de la vinculación con la AVCUSA, es decir, con los iniciadores del movimiento, muchos de los cuales todavía ocupaban posiciones de liderazgo, y quienes también habían visto con buenos ojos que durante más de diez años, alianzas o asociaciones de iglesias, denominadas por los norteamericanos partnerships (parcerias)[9], mediante un enfoque de misiones transculturales de corta duración, participaran activamente en la iniciación y desarrollo de La Viña en Brasil.

Para el momento de la reunión, quizás por la manera como comenzaron históricamente, existían dos partnerships que operaban con iglesias de la región amazónica y con aquellas de la región centro-sur de Brasil respectivamente[10]. Dicha filosofía misionera seguía siendo novedosa, muy distinta a la de las agencias misioneras conocidas hasta entonces, y por lo tanto, su eficacia también estaba siendo cuestionada a lo interno del movimiento. Brasil era uno de esos países donde la AVCUSA tenía dos partnerships y numerosas iglesias norteamericanas participando dentro de ellas, las cuales habían comprometido bastantes recursos con la idea de ver muchas Viñas plantadas en el país sudamericano.

intervinhaRoozen (2005) define la identidad de un grupo religioso como las características sobresalientes de sus miembros, sus estructuras esenciales, sus prácticas, su teología y su propósito, que permite distinguirlos y nombrarlos como parte de esa organización[11], a lo cual, en el caso brasileño, añadiría, que esto ocurre tomando en cuenta la diversidad y complejidad del entorno cultural y religioso de la nación. Los partnerships pretendían servir como catalizadores para el surgimiento de una identidad Viña, usando como medio principal las misiones de corta duración. Las iglesias locales brasileñas por su parte, lo intentaban con alguno que otro material escrito disponible, con las esporádicas interacciones entre los líderes y con conferencias anuales o bianuales. Todo esto seguía un curso muy diferente al inicio del movimiento con Wimber, donde el contacto era intenso y constante.

Paradójicamente, los líderes de los partnerships que operaban en Brasil se conocían desde los inicios del movimiento en los años ochenta y habían transpirado ya numerosos problemas juntos, incluyendo la muerte del fundador del movimiento y los cambios subsecuentes. Se reunían a menudo en sus regiones respectivas, tenían sistemas de comunicación bien establecidos, conferencias regionales y conferencias nacionales. Mientras tanto, quienes estábamos en aquel encuentro, apenas teníamos entre 4 y 6 años de una interacción bastante entrecortada, muchas veces reducida a una que otra conferencia o retiro, limitada casi exclusivamente a los pastores principales de las iglesias, sin el involucramiento de otros líderes o de miembros comunes de las congregaciones brasileñas. Como lo indica Roozen, el discernimiento colectivo requiere de mucha paciencia y de una intimidad sostenida, lo cual es indicativo claro de que se trata de un proceso particularmente difícil[12], especialmente en el caso de organizaciones nacionales, formadas con una diversidad de líderes provenientes de diferentes trasfondos teológicos y sociales, que apenas se ven de vez en cuando.

De allí pues la importancia que tenían aquellos días de trabajo grupal para la búsqueda de una identidad teológica común que se manifestara a través de las prioridades, “prácticas, símbolos, historias, narrativas, hábitos, comportamientos, palabras y estructuras”[13], de forma tal que todos los allí reunidos y las iglesias que representaban pudiesen demostrar públicamente cuál era la manera en la que Dios se revelaba a la sociedad a través del movimiento Vineyard/Vinha de Brasil. Sin embargo, las presiones de tipo organizativo parecían dominar por encima de los aspectos teológicos, así que el objetivo de la reunión era establecer qué sería lo mejor en cuanto a la coordinación del movimiento, si mantenerlo bajo el liderazgo de un equipo de coordinadores a nivel nacional o bien, plantear una división por regiones, comenzando con las allí representadas del centro-sur y de la región amazónica. Era una decisión organizativa crucial pues implicaba limitar las interacciones entre regiones, generándose menos roce entre los líderes de ambos grupos, la realización de conferencias y entrenamientos por separado, así como una vinculación con los partnerships por caminos bien diferenciados. Pero, en particular, era una decisión que seguramente iba a terminar afectando el desarrollo de la identidad teológica propia de La Viña brasileña, dentro de un contexto religioso nacional que ya de por si era bastante dinámico y complicado.

En el siguiente texto en PDF se puede leer una reflexión adicional sobre el proceso de La Viña en Brasil: Dando sentido a una compleja realidad

regioes

Estado del desarrollo del Movimiento Viña en Brasil para 2015.


 

[1] En Brasil se usa tanto el término portugués Vinha (Viña) como el inglés Vineyard para designar las iglesias del movimiento. Usaré los nombres de las congregaciones tal y como aparecen en la página web de Vineyard Brasil.

[2] Es decir, la combinación de elementos conservadores como el apego a la Biblia como centro de la fe, con el poder pentecostal o carismático, el lenguaje contemporáneo, música rock y otros estilos y artes populares, un enfoque relacional, una opción misional por los necesitados y excluidos, como el caso de los hippies en las décadas de los 70 y 80, los pobres, personas con dificultades, adictos y todo aquel que necesita de la misericordia de Dios.

[3] Las conferencias Intervinha se han venido realizando con una frecuencia más o menos estable desde el 2001. Este año 2015 hay dos Intervinhas, una en São Paulo el 1 y 2 de agosto y la otra en Altamira del 6 al 8 de agosto. Las mismas servirán para el lanzamiento del Instituto Vineyard Brasil y del CD Adorando em Casa (Volumen 2). La designación de las conferencias con este nombre fue tomada de la Viña de Chile que habían comenzado con las conferencias regionales bajo esta designación.

[4] Romeiro, P. (2005). Decepcionados com a graça: Esperanças y frustrações no Brasil pentecostal. São Paulo: Editora Mundo Cristiano.

[5] Johnny Crist es actualmente Alcalde de la ciudad de Liburn en Georgia (USA). Es fundador de la Atlanta Vineyard.

[6] “dating”, como lo denominaban en el lenguaje misionero de la Viña de aquellos años.

[7] El instituto fue fundado originalmente en los Estados Unidos y su rama brasileña en 1995. Su énfasis es el evangelismo y las misiones con un enfoque pentecostal/carismático.

[8] Hoy en día Bebeto es actualmente Director Nacional para Brasil de la Missão Alliança Noruega

[9] El concepto de partnership parece sencillo, pero tiene una serie de dificultades prácticas. Sin embargo, hasta la fecha ésta es la misionología adoptada por la AVCUSA desde los años noventa, cuando Wimber sintió que ya era tiempo que el movimiento se internacionalizara. Fields (2011) define el partnership así: “La Viña usa la palabra “partnership” en una forma muy específica, diferente de otras acepciones más comunes. Los partnerships, dentro del movimiento norteamericano, son grupos de congregaciones que han sentido el llamado para trabajar con la meta de plantar iglesias en una nación o pueblo específico. Estas iglesias plantadas poseerán los valores de La Viña, contextualizados para esa cultura”.

[10] Mark Fields, miembro de la directiva de la AVCUSA, ha recopilado y descrito el desarrollo de esta misionología en su tesis doctoral en la Escuela de Estudios Inter-Culturales de Fuller Theological Seminary. Fields, M. (2011). Contours of local congregation-based misión in the Vineyard Movement, 1982-2007. Pasadena (California): Fuller Theological Seminary

[11] Roozen, D. (2005). National denominational structures’ engagement with postmodernity: An integrative summery from an organizational perspective. En Church, identity and change:Theology and denominational structures in unsettled times Roozen D. And Niemaan J. (editores). Grand Rapids (Michigan): Eerdmands. Pág. 588-624.

[12] Roozen (2005). Ibid. Pág. 604

[13] Nieman, J. (2005). The thological work of denominations. En Church, identity and change:Theology and denominational structures in unsettled times Roozen D. And Niemaan J. (editores). Grand Rapids (Michigan): Eerdmands. Pág. 636.

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